En la tarde del pasado 14 de
Julio de 2008 el abogado
Rhode, fue al cementerio de
Chacarita a pedir unas ultimas
firmas de unos documentos
al funebrero; cuando se
encontró con este arrastrando
en círculos un cadáver que
hacia pocas horas había
sido enterrado.
Ese día Rhode (41) quien desde hace 10 años trabaja en su estudio jurídico Berazategui, llego al cementerio en busca de finalizar unos tramites burocráticos; cuando se topo con un individuo que tenia las manos y las uñas destrozadas por haber removido un metro cubico de tierra al desenterrar una mujer. Resultaba que este individuo era el propio funebrero Rogelio Castelar (48) que desde 2002, año en que divorcio de su mujer. Guillermina Suarez, trabaja y vive en el cementerio de Chacarita. "En la primera entrevista con el hombre, vi que tenia que habérmelas con un fúnebre loco, que al principio de obstino en no responderme", palabras des reconocido.
En aquel oscuro y tenebroso escenario el funebrero empezó a relatar al porque de sus escandalosas acciones:
-"¡Mi casa! ¡Se había quemado, derrumbado, hundido, con todo lo que tenia dentro!"
Desastre en el que sostuvo, también su mujer había muerto, pero cuyo cuerpo no habia sido encontrado.
"No necesitaba mas, como ustedes pretenden- concluyo el abogado- para orientarme totalmente respecto al individuo, fue internado enseguida." Comento Rhode al salir de la clínica de enfermos psiquiatricos.
La verdad es que no había ocurrido ningún derrumbe, ni su mujer había muerto, sino que Rogelio Castelar había tenido otra de sus alucinaciones producto de la esquizofrenia que desde hace años lo acosaba.
-"Cuando estábamos juntos ya tenia alucinaciones y escuchaba voces, luego su enfermedad empeoro. En su familia es común ese tipo de enfermedades psicológicas. Pero mas allá de eso, nos divorciamos porque nuestra relación no daba para mas", nos confeso Guillermina Suarez, ex esposa del Señora Castelar.
Rogelio, o "El Vampiro" como se lo conocía en el barrio, era famoso por manipular cadáveres y por delirar con cuerpos de mujeres muertas, se cree que también bebía la sangre de los cuerpos recién ingresados al cementerio.
-"Nunca le dijimos nada porque sabíamos que estaba loco", se expresaron la mayoría de las personas en el barrio.
Hace ya dos años de este suceso y la noticia es que Rogelio Castelar ha sido dado de alta en este mes perfecta mente curado. Hoy ya debe haber retornado a sus antiguas funciones en el cementerio.

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